martes, 2 de diciembre de 2014

HISTORIA ESCRITA DE LA RADIONOVELA "TOCA FONDO, LEVÁNTATE Y ALCANZA EL CIELO"

RADIONOVELA: “TOCA FONDO, LEVÁNTATE Y ALCANZA EL CIELO”
Alejandra es una joven de 16 años. Ella nació dentro de una familia que la amaba, conformada por su padre, su madre, y sus dos hermanos mayores. Todos eran muy unidos y felices. Su madre no tenía un trabajo, puesto que no terminó sus estudios y nadie le quería dar empleo, así que decidieron que el padre de Alejandra se haría  cargo de los gastos de la familia.
Pero cuando Alejandra tenía 14 años, su padre falleció en un accidente automovilístico. Fue un dolor muy fuerte para toda la familia.
La madre de Alejandra, quien se quedó a cargo de sus dos hermanos y de ella, no sabía que sería de su vida y las de sus hijos de ahora en adelante, puesto que nadie le quería dar empleo. Así que decidió trabajar en los quehaceres domésticos de casas ajenas para sacar adelante a sus hijos. Su sueldo no era muy alentador, y tanto ella como sus hijos pasaban muchas necesidades, sin embargo era lo único que podía hacer para mantener a sus hijos.
Al cabo de un año de haber fallecido su padre, la madre de Alejandra conoció a un hombre que, desde el punto de vista de ella, era alguien encantador. Lo trató varias semanas y al cabo de dos meses decidieron empezar una relación de noviazgo.
Al enterarse Alejandra y sus dos hermanos, se opusieron rotundamente a la relación de su madre con ese hombre, pues ellos consideraban que no era un buen hombre y que no podían permitir que ocupara el lugar de su padre al año de que éste hubiera fallecido.
Sin embargo a la madre de Alejandra no le importó lo que sus hijos creyeran y continuó su relación con aquel hombre. A los 10 meses de haberlo conocido, decidieron casarse, y así lo hicieron pese a que Alejandra y sus dos hermanos nunca estuvieron de acuerdo.
El ahora esposo de la madre de Alejandra, es decir, su padrastro, se fue a vivir con ellos a su casa. Durante los primeros días, todo parecía ir bien, su madre y él no tenían problema alguno, pero con el paso de los días, al cabo de unas semanas, todo cambió.
El padrastro de Alejandra era un hombre con adicción al alcohol y se la pasaba todo el día bebiendo, no trabajaba ni hacía algo productivo.
La madre de Alejandra que no podía con los gastos de sus hijos sola, ahora tenía que cubrir también los gastos de su nuevo esposo, y no conforme con eso, también tenía que cubrir el dinero que él gastaba en alcohol, porque si no lo hacía, él la golpeaba.
La madre de Alejandra creía que con el tiempo su esposo cambiaría y se volvería un hombre de bien que cuidaría de ella y sus hijos y la ayudaría con los gastos del hogar.
Sin embargo, pasaban los meses y eso no sucedía. Cada vez su esposo se volvía más violento y la golpeaba más fuerte y ella era incapaz de hacer o decir algo, simplemente lo permitía.
Día tras día ella trabajaba más horas para cubrir los gastos del alcohol  de su marido, que cada vez parecían aumentar más, mientras sus hijos en ocasiones no tenían alimento por falta de dinero, pero ellos preferían no comer, con tal de que su madre le diera el dinero a su padrastro para que no la golpeara. Tanto ellos como su madre le tenían mucho miedo a su padrastro.
La madre de Alejandra ya no sabía qué hacer, sentía impotencia de no poder cubrir las necesidades de sus hijos por gastar el dinero en alcohol para su esposo, pero al mismo tiempo sentía mucho miedo de él como para hacer algo. Cada día pasaba más tiempo en su trabajo, descuidando así a sus hijos.
Tanto Alejandra como sus dos hermanos, asistían a la escuela por la mañana, y por las tardes, al salir de la escuela, regresaban a su casa. Convivían a diario con su padrastro puesto que él siempre estaba en casa bebiendo. La actitud de su padrastro era cada vez más violenta, pero ya no era solo con su madre, sino que ahora también comenzaba a golpearlos a ellos por su estado de ebriedad y porque según él, su madre no cumplía con pagar los gastos del alcohol y golpear a sus hijos era una forma de venganza contra ella.
La madre de Alejandra no se daba cuenta de lo que sucedía puesto que siempre estaba trabajando y sus hijos no le mencionaban nada para no preocuparla, sin embargo día tras día la situación empeoraba, inclusive su padrastro los había obligado a trabajar a los tres y les quitaba el dinero para gastarlo en alcohol.
Un día al llegar de su trabajo, la madre de Alejandra observó que su hija tenía un gran moretón en su brazo y preocupada le preguntó lo que le había pasado, pero ella se negó a decir la verdad y mintió diciendo que se había caído en la escuela. La madre no estaba muy convencida de que fuera verdad lo que su hija le decía y al observar con el paso de los días que sus otros dos hijos también tenían moretones similares a los de Alejandra, decidió hablar con ellos para que le explicarán lo que sucedía.
Al principio se negaban a hablar, pero después de mucho insistir consiguió que Alejandra le contara la verdad.
La madre de Alejandra muy molesta con su esposo, decidió hacerle frente, porque aunque le tuviera tanto miedo, no iba a permitir que golpeara a sus hijos.
Un día cuando ni Alejandra ni sus hermanos se encontraban en casa, el padrastro de Alejandra se hallaba sentado en el sofá, bebiendo una botella de licor, cuando la madre de Alejandra decidió hacerle frente y tomando todo el valor que pudo, se le acercó y le dijo que a partir de ese momento tenía que irse a vivir a otro lado, pues ella no iba a permitir que volviera a golpear a sus hijos y no pensaba seguir manteniendo a un ebrio.
El padrastro de Alejandra, furioso, golpeó a su esposa, hasta que ella cayó al piso golpeándose la cabeza y sin reacción alguna. El padrastro de Alejandra no supo que hacer y huyó de la casa sin dejar rastro.
Horas después cuando Alejandra y sus hermanos volvieron a casa, hallaron a su madre en el suelo y sin señales de vida. Había fallecido.
Inconsolables lloraron.
Pasados algunos días, Alejandra tenía un sentimiento de culpa, pues creía que si ella no le hubiera dicho a su madre que su esposo la golpeaba tanto a ella como a sus hermanos, eso no habría pasado, y ella aún seguiría con vida.
El sentimiento de culpa la invadía y cada vez era mayor. Se sentía responsable de la muerte de su madre.
Sus dos hermanos mayores que ya tenían 18 y 19 años decidieron que ellos trabajarían, mientras ella se dedicaba a sus estudios y a mantener limpia su casa.
Alejandra era muy querida por una maestra en especial, quien consideraba que Alejandra era una niña muy responsable.
Sin embargo Alejandra cada día bajaba más su rendimiento en la escuela y la maestra preocupada, le preguntó lo que sucedía. Alejandra no pensaba decirle nada, sin embargo ya no podía más con aquella sensación de culpa, así que decidió contarle la historia de su vida a su maestra, pues confiaba en ella.
La maestra impactada por la historia de Alejandra no sabía que decir. Así que tomó una decisión, le dijo a Alejandra que ella podía ayudarlos un poco económicamente, si Alejandra y sus hermanos estaban de acuerdo.
Tanto Alejandra como sus hermanos aceptaron la  ayuda de la maestra.
Pasados los meses Alejandra decidió ayudarle a la maestra en los quehaceres domésticos de su casa como una forma de agradecimiento por todo lo que hacía por ellos, mientras la maestra le explicaba los temas que Alejandra no entendía. Fue allí donde conoció al hijo de la maestra, un joven muy apuesto y educado dos años mayor que ella, es decir de 18 años.
Alejandra se sentía muy feliz de disfrutar tanto de la compañía de su maestra como del joven hijo de la maestra. Él conocía la historia de Alejandra y la admiraba mucho por su capacidad de salir adelante junto a sus hermanos. Se hicieron amigos y al cabo de un año comenzaron una relación de noviazgo.
Todos eran felices, tanto Alejandra como él, su madre y los hermanos de Alejandra. Convivían diariamente y el joven le ayudó a Alejandra a superar el sentimiento de culpa por la muerte de su madre. Para Alejandra, él era el joven perfecto y lo amaba.
Pero al cabo de unos meses de haber comenzado a ser novios, mientras se encontraban solos un día, se dejaron llevar por el momento y por el amor que sentían el uno por el otro y mantuvieron una relación sexual.
Al cabo de unos días, él joven comenzó a apartarse de Alejandra y ella creyó que era porque ya no la amaba y la había engañado. Así que para intentar retenerlo le dijo que esperaba un hijo de él, aunque ella no sabía que eso era realmente verdad.
El joven le explicó que si había estado distante los últimos días no era porque no la amara, sino porque tenía algunas preocupaciones de su universidad, y aunque eran muy jóvenes para ser padres, él aceptaría su responsabilidad porque la amaba y deseaba formar una familia con ella.
Pasados algunos días Alejandra se sentía culpable por engañar a su novio diciéndole que estaba embarazada cuando según ella no era verdad, pero para su sorpresa, al cabo de unas semanas, descubrió que realmente lo estaba.
Al cabo de unos meses, cuando Alejandra cumplió la mayoría de edad, ambos se casaron y a los pocos días nació su bebé.
Alejandra quien había dejado de estudiar el último año por su embarazo y por su boda, decidió que continuaría sus estudios para tener una profesión y no pasar por lo que su madre sufrió. Alejandra anhelaba ser un buen ejemplo para su bebé y deseaba con todas sus fuerzas ser capaz de darle lo mejor a su hijo para que no sufriera por lo que ella pasó. La situación del bebé era muy diferente a la de Alejandra, pues él tenía una familia que lo amaba con todas sus fuerzas, una madre que no permitiría que nada le pasara, un padre que los amaba, los protegería siempre y los mantendría, unos tíos que lo querían mucho y una abuela que lo consentía demasiado.
Al cabo de 5 años, Alejandra concluyó sus estudios de universidad y se recibió profesionalmente, consiguió un empleo muy bien remunerado y junto a su esposo, mantenían a su hijo, mientras permanecían unidos y amándose como el primer día.
Cuando su hijo tuvo la edad suficiente para comprender la historia de su madre, le dijo a Alejandra: Mamá, no sabes lo orgulloso que me siento de que tú seas mi madre, eres la persona más increíble que conozco y te agradezco todo lo que has hecho por mí. Te amo mamá.

Alejandra soltó una lágrima de felicidad y abrazó a su hijo y a su esposo. La pesadilla que vivió en su adolescencia finalmente había terminado y de ahora en adelante sería feliz junto a su familia, porque tenían algo que estaba por encima de todas las cosas. Y ese algo es… el amor.                                                                                                   FIN

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